Causas y consecuencias de las migraciones

¿Cuáles son las causas y consecuencias más comunes de las migraciones?

Las causas y consecuencias de las migraciones humanas son tan amplias y particulares que sería imposible englobarlas en un solo artículo.

Podemos, eso sí, hacer un esbozo para aclarar dudas, romper prejuicios y contribuir a tener en cuenta uno de los factores más importantes. Este factor es el siguiente: los flujos migratorios humanos han sido motores de la historia de la humanidad.

¿Qué lleva a una persona o comunidad a migrar?

Alguien o una comunidad entera decide o se ve forzada a migrar cuando el lugar en donde está viviendo actualmente no satisface algunas de sus necesidades o las dificulta. Los motivos pueden ser de índole social, político, económico o emocional, o se puede deber a causas “naturales”, o bien guerras y conflictos armados.

Las migraciones o flujos migratorios han estado presente desde tiempos remotos, y desde tiempos históricos es evidente. Posiblemente la diferencia es que en los últimos dos siglos, y sobre todo en las últimas décadas, los medios de locomoción. Los mismos han acelerado o contribuido a acelerar algunos de estos procesos migratorios.

Muy resumidamente podríamos decir que las causas de las migraciones serían:

 

  • Falta de maneras de satisfacer las necesidades básicas (poco o nulo trabajo, problemas de vivienda, falta de recursos naturales, etc.)
  • Inseguridad
  • Crisis económicas
  • Guerras y conflictos armados
  • Catástrofes (naturales o no)
  • No sentirse cómodo o respetado en el lugar del que se emigra
  • Reunirse con la familia

¿Migraciones forzadas y migraciones voluntarias?

Esta dicotomía entre “migraciones forzadas” y “migraciones voluntarias” muchas veces no es real, ya que la migración es un proceso mucho más complejo que una simple categorización. A los políticos y estadistas les encantan la dicotomías. Con ellas pueden hacer ecuaciones simples y simplistas y cerrar de un carpetazo una cuestión mucho más grande que ellos, sus intereses, quizás tan grande como la humanidad misma.

Las migraciones forzadas podrían ser los raptos de personas para esclavizarlas (y aquí entra tanto la barbarie que cometieron los europeos en los siglos XV en adelante como los secuestros de personas en la actualidad para forzarlos a trabajar para otros). También las guerras y los bombardeos, o los proyectos que afectan a la vida de una comunidad o región (como por ejemplo, la minería, la construcción de represas, contaminación industrial, etc.).

Según el relato oficial, “la migración voluntaria es la migración basada en la libre voluntad y la iniciativa”. Generalmente este tipo de flujos migratorios se asocian a búsqueda de una “vida mejor”. Esto es, mejores condiciones económicas, laborales, de estudio, para la vida familiar, etcétera. En esta categorización simplista se mete además desde las personas que cambian de lugar por prejuicios contra su sexualidad y afectividad, ancianos que se mudan a un lugar de mejor clima, estudiantes Erasmus, etcétera.

Pero en la vida real la situación es aún más compleja. Una persona se puede mudar porque en su país no se tolera su orientación sexual, y esto más que un movimiento “voluntario” podría señalarse como una migración forzada cuyo objetivo es salvaguardar la integridad.

Efectos de las migraciones

Cuando se habla de los “efectos de las migraciones” o consecuencias, muchas veces se hace en un sentido peyorativo y reaccionario. Además, no se tiene en cuenta que si hay algún tipo de efecto “negativo”, para decirlo de alguna manera, muchas veces este efecto es en las comunidades origen más que en los destinos.

En los destinos, las consecuencias o efectos de los nuevos habitantes suele ser generalmente positivo tanto a nivel económico como cultural y social. Y esto por más de que los grupos de extrema derecha, sobre todo en lugares como Europa, instrumentalicen los mitos y prejuicios sobre los flujos migratorios a su favor.

Muchas veces las consecuencias o efectos “negativos” no son tanto obra de los nuevos habitantes, sino de los antiguos. Aparece el famoso y viejo miedo a lo nuevo y lo desconocido. Se creen todo tipo de falsos relatos sobre los migrantes. En definitiva, se saca a relucir el peor atuendo que estaba guardado en un cajón lleno de polvo desde hace décadas.

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